Archivar por septiembre, 2011

La cochinilla purpúrea de Milana

 

En el mismo viaje que hice el reportaje de la vendimia en la Geria, hice éste : cultivo de cochinilla en Mala y Guatiza, Lanzarote, isla más oriental de Las Canarias. Aprovechar el viaje!!!

La cochinilla es un insecto que vive de forma parásita en las tuneras, un cactus. La hembra es rechonchita y llena de «sangre», que al secarse y pulverizar , es la base para el tinte. El macho  tiene alitas y no tiene aparato digestivo, no lo necesita, vive lo justo para realizar su función reproductora.

Juan Cazorla Godoy , biólogo, junto a Chana , maestra de la antigüa escuela unitaria de Mala han creado un proyecto de recuperación del cultivo de la cochinilla.

Chana

La cochinilla se adhiere a estas tunas alimentándose de la savia de la planta. Aunque este insecto se puede extender de forma natural, en las plantaciones, los cultivadores llevan a cabo todo un ritual para infestar las plantas, poniendo en primero lugar en unos saquitos a unas chochinillas «madre» que están desovando.

Estas bolsitas se colocan sobre las plantas de manera que las crías se adhieran a la misma y al cabo de 60 o 70 días habrán alcanzado su grado adecuado de mardurez para su recolección, mediante un raspado que los cultivadores hacen con unas especies de cucharas de metal.

 

Tras su secado, que puede durar entre 10 y 20 días, se almacena en sacos y conservar incluso durante años, antes de su utilización para la extracción del carmín que se usará como colorante natural, frente a otros sintéticos.

La cochinilla seca, para la obtención de un un kilo de la cual se necesita entre 3, y 3,5 kilos de cochinillas, es lo que queda del insecto una vez que se ha secado al aire en un tamiz.

Una vez triturada la cochinilla seca y disolver cierta cantidad de la misma en agua, se añaden distintos «mordientes» que fijaran el tinte al tejido.

Pese a haber llegado a tener un gran peso económico, el cultivo de cochinilla, originario del México precolombino, se ha reducido mucho en las últimas décadas en Canarias.

Según Juan : «Plantaciones atendidas, que yo sepa, habrá unas 20-30 hectáreas, en su mayoría en la comarca de Mala-Guatiza», donde se recogen entre 2.000 y 3.000 kilos de cochinilla seca al año, lejos, por ejemplo, de los 14.000 que se recogieron en un año en 1980.

La producción canaria tiene muy difícil competir con la de otros países como Perú, principal productor y suministrador «de casi el 90%» de la demanda mundial actual, mientras Chile, Bolivia y México también tienen estos cultivos en menor medida.

Juan recuerda que el kilo de cochinilla se vendió en 2010 a una empresa alemana a 50 euros, «pero hacía 15 años aproximadamente que no se vendía nada porque Perú tenía los precios mucho más bajos que nosotros».

Así, la producción de cochinilla se queda, prácticamente en el estadio familiar y puesto que se tienen «muy pocos beneficios si sólo te dedicas a vender cochinilla seca».

Juan y Chana de la asociación Milana animan a los cultivadores a que exploten «su finca turísticamente y que aproveche otros recursos de la tunera».

Chana ,en el mercadillo de Haría, con productos textiles teñidos con cochinilla.

 

… ¡¡¡  la coquetería no se pierde ni sembrando  !!!

 

Muchas gracias Chana y Juan por la labor que realizan CADA DÍA!

 

Las uvas de la crisis

 

La primera vendimia de Europa, la de la malvasía de Lanzarote, en las islas Canarias, recoge estos días una cosecha que ha caído en dos tercios por la inestabilidad del clima y las enfermedades sufridas por un cultivo único que crece en un paisaje modelado por los volcanes.

 

Los viticultores de Lanzarote, situada en el océano Atlántico, frente a Marruecos, cosechan este mes de agosto la menor cantidad de uva de los últimos 70 años en la isla, cuya característica superficie volcánica de color granate oscuro está salpicada por viñedos que forman unas curiosas medias lunas.

Este año se espera una producción que no supere los 450.000 kilos frente al 1,5 millones de kilos de la campaña del pasado año o los 2-3 kilos de otras cosechas, según cifras del Consejo Regulador vinícola de Lanzarote.

«Las altas temperaturas del pasado invierno», «los ataques de enfermedades a las parras» y «la ola de calor» del pasado mes de junio son las causas del descenso de la producción, según el presidente del Consejo Regulador, Javier Betancort.

 

 

«En febrero hubo una pequeña ola de frío que paralizó la parra» y en marzo, el mildium, un hongo, «castigó bastante» la planta, a lo que siguió «una ola de calor a finales de marzo» y un verano fresco, enumera a la AFP Alejandro Besay Felipe, enólogo de la Bodega La Geria, situada en la región del mismo nombre, declarada Parque Natural en 1987.

La Geria, zona vitivinícola de Lanzarote por excelencia, es una área de terrenos muy fértiles que en el siglo XVIII fueron cubiertos por las cenizas procedentes de las erupciones que dieron lugar al conjunto volcánico de Timanfaya.

Tras esa última gran erupción, los campesinos observaron que las plantas que sobrevivieron, generalmente frutales y vides, crecían sin dificultad, por lo que la viticultura se instauró en esta zona inhóspita, de suelo volcánico y azotada por fuertes vientos.

La técnica de cultivo de la vid consiste desde entonces en excavar un hoyo de unos 6 metros de diámetro y entre 2 metros y 2,5 metros de profundidad hasta llegar al sustrato que se encuentra bajo la capa volcánica. La roca extraída sirve para levantar un murete que protege a la vid del viento.

El descenso de la cosecha ha provocado la subida del precio: el kilo de uva se pagará en torno a los 2 euros frente da los 1,30 euros el kilo del año pasado, según Betancort.

«La caída de la producción va a afectar de forma notable a la venta», reconoce Ramón Melián, gerente de la Bodega La Geria, que señala que «en los últimos cuatro años se ha mejorado muchísimo el esfuerzo comercial para dar a conocer el vino de Lanzarote fuera de Canarias».

Y recuerda que la filoxera, un parásito que afecta a las vides en el resto de Europa, no llega ni a Lanzarote ni a las otras dos islas donde se cultiva la malvasía volcánica, La Palma y Tenerife, aunque en mucha menor medida.

 

Muchísimas gracias a Fabiola y Alejandro de la BODEGA LA GERIA , por su trato profesional y buen que hacer. Un gran abrazo y hasta la próxima!!

Volver a arriba

INFORMACIÓN

FOTOGRAFÍA, Documentalismo, fotoperiodismo ...como la vida misma..
 
error: Copyright (c) 2015 Dèsirée Martín. All Rights Reserved